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La alcaldesa de Vitoria-Gasteiz reivindica “los valores democráticos” en el 50 aniversario del 3 de Marzo

Maider Etxebarria ensalza el movimiento obrero y vecinal que se enfrentó a la represión en el acto institucional de recuerdo a las víctimas y a sus familias

La alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria, ha asegurado que el recuerdo del 3 de marzo de 1976 debe servir “para mantener un compromiso inquebrantable con los valores democráticos” y para seguir avanzando en materia de memoria. La regidora ha ensalzado el movimiento obrero, social y vecinal “que se enfrentó a la represión” tras la muerte de Franco en el acto institucional de conmemoración del 50 aniversario de los sucesos, celebrado en el palacio de Villa Suso y en el que también han participado el lehendakari, Imanol Pradales, y el diputado general, Ramiro González.

Etxebarria ha recordado que hace 50 años que la dictadura mostró “su rostro más cruel” en Vitoria-Gasteiz, por lo que ha considerado necesario realizar un acto “de recuerdo y homenaje” a las víctimas y a sus familias, al tiempo que ha condenado “la desproporcionada intervención de la Policía Armada franquista”, que con su “sangrienta” intervención llenó de rabia e indignación Vitoria-Gasteiz “y todo el país”.

La alcaldesa ha recalcado que “en un mundo donde la intolerancia gana terreno a nivel mundial”, es importante recordar “que nuestros derechos democráticos no cayeron del cielo, sino que fueron una conquista. Un sistema de libertades ganado a pulso y que incluso costó la vida a quienes no se rindieron frente al franquismo”.

“La memoria no es de nadie”

Tras nombrar, uno a uno, a los cinco jóvenes que perdieron la vida junto a la iglesia de San Francisco de Asís de Zaramaga, Etxebarria ha reflexionado sobre la apropiación de aquel recuerdo y ha dicho que “la memoria no es de nadie”, por lo que es necesario “eliminar cualquier elemento accesorio” que la perjudique.

La regidora ha concluido que 50 años después, aquella “herida abierta” sirve para reclamar “verdad, justicia y reparación”, porque en Vitoria-Gasteiz y, más concreto en Zaramaga, “descansa la memoria colectiva”.