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La pintura mural “Magdalena penitente”, vuelve restaurada al Museo-Palacio de los Lazarraga en Zalduondo.

La diputada foral de Cultura y Deporte, Ana del Val, ha visitado hoy esta obra, perteneciente al conjunto más importante y completo de pintura mural del siglo XVI en un edificio civil en Álava. El Servicio de Restauración decidió ir dando pasos para la recuperación del conjunto mural del Palacio, encargándose del estudio, investigación, metodología de trabajo y primeras actuaciones para sacar a concurso la intervención final que ha costado 13.172 euros.

La pintura mural “Magdalena penitente”, perteneciente al conjunto de pinturas del siglo XVI, se ha reubicado de nuevo en el Museo-Palacio de los Lazarraga, en Zalduondo, y ha sido visitada hoy por la diputada foral de Cultura y Deporte, Ana del Val.

El Departamento de Cultura y Deporte de la Diputación Foral de Álava decidió hace unos años ir dando pasos para la recuperación del conjunto mural del Palacio. Por un lado, el Servicio de Restauración eligió esta pintura de la Magdalena penitente para realizar los estudios e investigaciones que dieran las pautas para intervenir en el resto de las pinturas del conjunto. Por otro lado, se llevó a cabo una musealización de los contenidos del edificio, reubicando las pinturas murales de forma similar a como estuvieron en origen, según las fotografías previas al arranque de dichas pinturas.

En la “Magdalena penitente” ha habido varias fases de trabajo: una primera fase de estudio e investigación con la colaboración de Alicia de Lera, doctora en Conservación-Restauración, gracias a una beca posdoctoral del Gobierno Vasco, en la que se analizó la composición original y las causas de deterioro y se marcaron las pautas iniciales para su restauración y la del conjunto; una segunda fase en la que el Servicio de Restauración ha establecido la metodología de trabajo y ha eliminado las colas orgánicas que se emplearon para su arranque en los años 80, y una tercera fase que, mediante concurso público y por un coste de 13.172,06€ se adjudicó a la restauradora Izaskun Benito, quien, en colaboración con el Servicio de Restauración, ha realizado el cambio de la pintura a un soporte inerte y ha finalizado la restauración.

Finalizada su restauración, la pintura mural Magdalena penitente, que pertenece al conjunto de pinturas murales del siglo XVI, se ha reubicado en el Museo-Palacio de los Lazarraga, en Zalduondo, propiedad de la Diputación Foral de Álava. El Palacio de Lazarraga, junto con sus elementos singulares: escalera y pinturas murales, es Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento.

Estas pinturas se han denominado también grisallas y formarían parte de la pintura mural del siglo XVI en Álava, puestas en valor por el historiador del arte Pedro Luis Echeverría Goñi, que ha atribuido ese conjunto al taller de pinceladores de Diego Cegama. El esquema y la parte más general de las pinturas se realizaban cuando el enlucido del muro estaba aún húmedo y los detalles sobre el muro ya seco, por ello podríamos decir que son pinturas a semifresco. La paleta de colores es muy limitada, se encuentra negro de huesos, el carbonato cálcico del enlucido original y algún detalle en rojo, consiguiendo su riqueza de matices a base de aguadas grises más o menos intensas, y delimitando los dibujos en negro.

El conjunto de pinturas murales estaba originalmente ubicado en la solana y caja de escaleras del palacio, hasta la rehabilitación llevada a cabo en el palacio en los años 80 del pasado siglo, cuando se hizo una redistribución completa del edificio para adecuar el espacio a las necesidades del momento. Para ello, muchos muros antiguos se derruyeron, también los que contenían las pinturas murales; por lo que para conservarlas se arrancaron del muro, se trasladaron a nuevos soportes y se retocaron. Los arranques de pinturas murales, se han ido realizando desde finales del siglo XIX en pinturas al fresco, muy resistentes; pero estas pinturas no son frescos, sino pinturas murales a semifresco, mucho más frágiles y que responden peor a ese proceso.

El resultado son unas pinturas que ya no están sobre el muro sino sobre soportes exentos, es decir ya no son pinturas murales sino “cuadros”; se les añadieron materiales muy diversos en su composición original, que, con el paso del tiempo no han evolucionado bien conjuntamente; y, finalmente, se colgaron por el palacio, una vez rehabilitado, sin seguir el orden original, por lo que dejó de comprenderse su mensaje. Razones por la que el departamento ha decidido ir dando pasos para la recuperación del conjunto.

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