El artesano Txus Gruzeta Otaduy y la artesana María Rosa Ábalos Diéguez han sido los ganadores del Certamen Blas de Arratibel 2020 que convoca la Diputación Foral de Álava para reconocer los mejores trabajos de artesanía de Euskadi y el Condado de Treviño. Los trabajos galardonados y el resto de piezas a concurso estarán expuestas en el Museo Bibat hasta el próximo domingo 6 de diciembre.
La institución foral ha reconocido hoy también en el marco de la ceremonia anual de entrega de estos premios al artesano vitoriano Peli Romarategi por toda una vida dedicada a la artesanía del vidrio, la madera, la tesela y el mármol. Romarategi, de 98 años de edad, es autor de más de cien obras en edificios religiosos y civiles de diferentes localidades de Ecuador, Vitoria-Gasteiz y el Santuario de Urkiola.
La segunda teniente diputado general y diputada foral de Fomento del Empleo, Comercio y Turismo, Cristina González, ha presidido el acto de entrega celebrado en el Museo Bibat y ha subrayado la importante labor de artesanos y las artesanas al “mantener y transmitir la cultura local y los oficios tradicionales en tiempos de globalización. Quiero reconocer y poner en valor el trabajo de unos profesionales que ponen en cada pieza, única e irrepetible, un trozo de su propia vida”.
“Y quiero animar a alaveses y alavesas a reconocer también este trabajo teniendo en cuenta a nuestros artesanos y artesanas a la hora de efectuar sus compras y regalos de cara a esta próxima Navidad”, ha añadido.
Txus Gruzeta Otaduy ha sido reconocido con el Premio a la Artesanía Tradicional o de Nueva Creación, dotado con 3.000 euros, por su obra ‘Medusa’: un colgante realizado en plata, utilizando un fósil (orthocera), perlas y cuentas de onix negro. Su denominación identifica el diseño de esta pieza de joyería con el personaje mitológico griego del mismo nombre que aparece siempre representado con serpientes sobre su cabeza en lugar de cabello.
La pieza está integrada por un conjunto de elementos asimétricos, pero su combinación tiene como resultado el equilibrio y la armonía.
Por su parte, Mª Rosa Ábalos Diéguez ha sido reconocida con el Premio Especial, dotado con 1.320 euros, por su trabajo “Bosque Imaginado”. Ábalos alumbró esta obra durante el confinamiento teniendo como inspiración sus recuerdos sobre la esencia del bosque unidos a fotografías y dibujos, ya que la visita personal y física a un bosque real era entonces imposible debido a las restricciones de movilidad.
“Bosque imaginado” está confeccionado con malla electrosoldada, alambre, tela, lana, perlé e hilo y ropa reciclada a través de diferentes técnicas tradicionales como la costura, el bordado, el ganchillo.
Los dos ganadores han recibido como novedad en esta edición del certamen un busto del artesano de Blas Arratibel elaborado en resina de alabastro.
Peli Romarategi
La Diputación Foral de Álava ha reconocido también durante el acto de entrega de los premios de Certamen Blas Arratibel al artesano alavés Peli Fernández de Romarategi por toda una vida dedicada a la artesanía del vidrio, la madera, la tesela y el mármol. Romarategi es autor de más de cien obras en edificios religiosos y civiles de diferentes localidades de Ecuador, Vitoria-Gasteiz y el Santuario de Urkiola.
“Peli Romarategi es fiel exponente del trabajo artesano, personal, paciente y vocacional durante más de sesenta años dejando su huella, imborrable, en decenas de vidrieras, murales y piezas de madera. Este reconocimiento es totalmente merecido”, ha afirmado.
Peli Romarategi nació el 30 de enero de 1922 en Vitoria-Gasteiz, su padre le transmitió una fina sensibilidad en el campo de las manualidades y la afición por la ebanistería, y le cultivó también en el dibujo. Romarategi comenzó a trabajar a los 14 años primero como botones de hotel, más tarde como recadista y después como ebanista en la Carpintería Aguirre, que se ubicaba en el Palacio Bendaña que ahora ocupa el Museo Bibat.
Este artesano alavés decidió en 1955 dar un giro a su vida y ejercer como misionero seglar en Ecuador donde desarrolló la mayor parte de su trabajo artesano. Romarategi vivió 33 años en Ecuador y fue autor durante estas tres décadas de casi un centenar de murales, mosaicos, altares, sagrarios de madera y, sobre todo, vidrieras de decenas de iglesias de pequeños y humildes pueblos de este país sudamericano. También en centros educativos como la Universidad de Loja.
A finales de los años ochenta regresó a su tierra y se estableció en la residencia del Santuario de Urkiola, que acoge algunas de sus últimas obras como el gran mural de la fachada o pared central de 170 metros cuadrados de superficie e integrado por 850.000 teselas, otro mosaico más pequeño en la capilla y diferentes vidrieras del edificio. Hoy, con 98 años de edad, vive en la residencia diocesana del Seminario.
Un vídeo homenaje ha repasado su extensa obra, así como diferentes momentos de su vida, y un amigo personal ha recogido en su nombre un busto de Blas Arratibel en reconocimiento por ‘toda una vida dedicada a la artesanía’.





