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Políticas Sociales pone en marcha un programa de coparentalidad positiva para proteger a los menores en separaciones y divorcios conflictivos

Peio López de Munain. "Los menores siempre son el eslabón más débil en los conflictos familiares. Queremos protegerles y que dejen de ser los principales damnificados".

Peio López de Munain durante la presentación el programa

El departamento de Políticas Sociales y Salud Pública, que dirige el socialista Peio López de Munain, ha puesto en marcha un programa de coparentalidad positiva para atender situaciones conflictivas de separación y divorcio en las que haya una instrumentalización de los hijos e hijas por parte de sus progenitores.

Las rupturas conyugales constituyen uno de los factores más importantes de conflictividad en las familias. Según los últimos datos, en Alava se registraron 566 rupturas matrimoniales en 2016. En el 55% de esas familias había menores de edad. En febrero de 2019, los servicios sociales municipales tenían registradas a 84 familias con hijos menores de edad en las que se estaba produciendo una situación de conflicto de pareja con instrumentalización de los hijos e hijas. En total, 104 menores afectados por esta problemática y utilizados por sus progenitores para hacerse daño mutuamente.

“Con estos datos en la mano nos planteamos hacer algo nuevo, algo específico que diera respuesta a esta problemática y a las peticiones de asociaciones y entidades del ámbito de la familia que piden el fomento de medidas que protejan a la infancia y a ayuden a las ex parejas a reconstruir relaciones familiares de una forma más saludable”, ha explicado Peio López de Munain, concejal de Políticas Sociales y Salud Pública.

Y es así como surge el Programa de Coparentalidad Positiva para Situaciones Conflictivas de Separación y Divorcio, “con los objetivos de disminuir la utilización de los hijos e hijas, ayudarles a afrontar emocionalmente la nueva situación familiar y potenciar en sus progenitores habilidades eficientes para crear un entorno en el que se sientan seguros tras la ruptura de la pareja”.

Este programa, cuya intervención profesional puede durar entre 3 y 4 meses, plantea sesiones individuales y grupales con las partes afectadas.

Con los adultos se abordan las formas de afrontar el conflicto, la hostilidad y los sentimientos dolorosos tras el divorcio, la comunicación con los hijos e hijas, o  el manejo de sentimientos, entre otras cuestiones. Con los menores, se plantean sesiones centradas en dinámicas, juegos y actividades para que puedan experimentar con sus propias emociones, pensamientos y comportamientos.

El programa se complementa con actividades grupales dirigidas por una parte a los abuelos y abuelas y por otra, a las nuevas parejas.

Valoración

Los Servicios Sociales Municipales (Servicios Sociales de Base, Servicio de Inclusión Social y Servicio de Infancia y Familia) serán los encargados de realizar la valoración de las familias susceptibles de ser atendidas por este programa y trasladarán sus propuestas al Servicio de Infancia y Familia que será quien derive a las familias al equipo de profesionales (psicólogos y educadores sociales) encargados de prestar el servicio.

“En el departamento de Políticas Sociales estamos muy ilusionados con este programa. Los menores siempre son el eslabón más débil en los conflictos familiares. Queremos protegerles. Y esto es posible si actuamos con ellos y también con sus progenitores para que en una ruptura de pareja, con declaración de guerra entre adultos, puedan retornar a un escenario de paz, de convivencia, donde los hijos dejen de ser los principales damnificados”, ha concluido Peio López de Munain.

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